Actos del presidente

Ernesto Pedrosa Silva: «aquí se está certificando la formación de ciudadanos razonables, críticos y preparados que han de constituir un soporte fundamental en el desarrollo, en la mejora y en la calidad del futuro»

2018-10-19T19:01:49+00:005 de junio de 2015|Actos del presidente, Discursos del presidente|

Discurso del presidente del Consello Social, Ernesto Pedrosa, en el acto de graduación de 223 estudiantes de grado y 83 de máster de la Escuela de Ingeniería Industrial que tuvo lugar ayer, jueves 4 de junio, en el Auditorio Pazo de Congresos Mar. A esta ceremonia, presidida por el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, Ernesto Pedrosa Silva acudió en representación del rector, Salustiano Mato.

Acto de graduación de la Escuela de Ingeniería Industrial

Intervención de Ernesto Pedrosa Silva 

Buenas tardes

Miro este Auditorio y veo talento. Veo esperanza. Y veo certezas. Los que os graduáis hoy sois el material de más alta resistencia del que disponemos para combatir el desánimo social para el que tanto os cuesta encontrar respuestas.

Por eso es un gran honor estar hoy en este acto, comprobar la vitalidad y la excelencia de esta Escuela,  y compartir estos momentos con quienes entregan generosamente su saber, los profesores; con quienes confían en esta universidad y aprovechan sus capacidades, los alumnos; y con quienes esperan resultados, la sociedad, y de manera especial  las familias. Son ustedes muchos en una misma causa, y eso, les confieso que me produce, como presidente del Consello Social, una satisfacción y un orgullo especial.  Porque veo representada una imagen fiel de la universidad, de sus esencias, de sus posibilidades y de las esperanzas colectivas que nos genera. Y veo representada, también, una sociedad viva, con inquietudes y expectante ante las oportunidades.

Los grados y los máster (300 jóvenes formados y educados) que hoy recibe la sociedad en este acto pasáis a ser  nuestra fuerza más valiosa. Leeréis y oiréis a menudo que son malos tiempos, que hay horizontes oscuros y que los días, todos los días, nacen agotados por el pesimismo. No es así. Simplemente los tiempos son distintos; por eso cada generación ha de tener su propia épica y sus propias ansias para cambiar el mundo. Antes nos tocó a otros; ahora os toca a vosotros.

Tenéis a favor que habéis podido seguir vuestra vocación entre las 120 carreras que se pueden estudiar en Galicia. Os habéis formado en una Escuela modélica en España, avanzada y reconocida internacionalmente. Tenéis un título y seguro que también un buen expediente académico. Ahora debéis enfrentaros a la vida real, perder el miedo al cambio, combatir el desánimo y encender todas las luces que la universidad os ha mostrado para alumbrar el camino. Para muchos de vosotros, ese camino será la incorporación al mundo laboral con el grado, y quizá la vuelta a las aulas pasados unos años, ya con experiencia profesional, para completar el aprendizaje en el área en la que hayáis decidido especializaros. También será probable que cambiéis de sector varias veces durante vuestra carrera profesional, con una formación extra de un año que os permita especializaros rápidamente.  O quien sabe.

El escenario es impredecible. Pero lo hay. Sabed que lo hay. Mientras, tened confianza. Haced méritos, no paréis nunca, porque el mérito se acaba reconociendo tarde o temprano. No será fácil, pero actuad convencidos de que no será imposible.

Os asaltarán insistentemente palabras como emprender, innovar, liderar, internacionalizar, especializar, entrevistas de trabajo, coworking, mentores profesionales, currículo…..Pero quizá vuestro pensamiento inmediato se centre en el empleo. En este punto quiero aportaros una referencia basada en los datos de un estudio elaborado por la Conferencia de Consejos Sociales de España que se identifica como el primer Mapa de empleabilidad de las universidades:  el porcentaje de afiliación de los egresados de las Ingenierías de la UVigo en 2010 era de un 47% un año después de terminar los estudios; y pasados cuatro años, es decir, en 2014, la tasa de afiliación, o sea las altas en la Seguridad Social, se elevaba al 73%, con mujeres y hombres a un nivel muy similar (porque en 2011, del 47% que he mencionado, un 73% de los afiliados eran hombres, y solo un 27% de las mujeres). E insisto, porque es importante, que hablo de afiliación. Pero os doy un dato más, analizados los datos de la base de cotización media por ámbito de conocimiento, las ingenierías registraban una de las cifras medias de retribución más altas de la UVigo, repartida de forma  muy similar entre hombres y mujeres, con apenas 300 euros de diferencia.

Así que cuando os hagáis las lógicas preguntas como ¿qué haré el año que viene?, ¿en qué campo debo especializarme?, ¿debería hacer un máster, otro, o mejor empezar a trabajar?, ¿y marchar la extranjero?, sabed que nosotros también nos las hicimos. Sabed que este mundo al que llegáis puede parecer duro, incluso injusto; pero al final reconoce el esfuerzo, el trabajo, el sacrificio, la formación, el saber, y el saber hacer. No sólo tenéis que  transitar el camino, a veces tendréis que abrirlo vosotros mismos. Siempre ha sido así. Y si os dicen que es difícil, tened presente que siempre lo fue para todos los que os hemos precedido; pero no menos difícil era haber llegado hasta aquí. Y habéis llegado.

Saben bien en esta Escuela que hoy la educación tiene que aspirar a realizar la conexión entre lo que se sabe, o se puede llegar a saber, con lo que se hace o se va a poder hacer. Eso es lo que nos hace competentes en un determinado conocimiento y por lo tanto ser capaces de transformarnos mediante el aprendizaje para tener más poder de resolución ante lo que se nos presenta. Porque una cosa es saber algo y otra distinta prepararse para hacerlo. Esta  capacidad de aprender  (lo que se llama el saber) es también la competencia que más valoran las empresas.  Tan es así que más que de la sociedad de la información o del conocimiento, se habla de la sociedad del aprendizaje: la habilidad más competitiva del futuro.

 

En cualquier caso, quiero deciros que os esperábamos. Porque con vosotros también nosotros aprendemos a conocer, a hacer, a vivir, a ser.  Esta Escuela entrega hoy a la sociedad a  jóvenes creativos, formados en campos multidisciplinares con alta calidad y rigor; educados como individuos innovadores que disponen de los instrumentos y las perspectivas útiles para el avance de las organizaciones a las que se incorporen. Sin olvidar la formación humanística y la labor de cohesión social que también corresponde a la educación superior, para evitar desigualdades en la vertiginosa sociedad del conocimiento, para dar respuesta a problemas reales,  para crear espacios para la reflexión y la creatividad en una sociedad justa y de progreso, y para la mejor comprensión del complejo mundo que habitamos.

Así que para la sociedad en la que vivimos, para el entorno en el que desarrollamos nuestra actividad, actos como este debieran ser celebrados, aplaudidos y estimulados; porque hacen posible que desaparezcan los  discursos de sospecha y desconfianza entre la Sociedad y la Universidad; porque aquí se está certificando la formación de ciudadanos razonables, críticos y preparados que han de constituir un soporte fundamental  en el desarrollo, en la mejora y en la calidad del futuro que nos espera a todos. Y porque una sociedad vale lo que vale talento colectivo de sus ciudadanos.

Y termino. Apelo para ello a la grandeza que otorgo a este acto, a la transcendente razón que nos reúne y al elevado reconocimiento que debemos a los egresados. Y al igual que hace el Rector de la muy reputada Universidad de Harvad en las solemnes  ceremonias de graduación, con el mayor respeto y admiración me pongo en pie para deciros “os doy la bienvenida al grupo de hombres y mujeres educados”.

Mucha suerte, mucho éxito y mucha confianza.