Entre los asuntos a tratar en esta sesión, importantes todos ellos, incluimos uno que destaca por su singularidad y relevancia: conocer el valor social integrado de la UVigo, más allá de los datos económicos, porque pone el foco en la universidad que viene, en la fuerza social que debe acompañarla y en la atención sensible a los ciudadanos.
Recuerdo que, en su momento, el CS promovió la medición del impacto económico de la actividad de la UVigo, con dos reveladores informes. Le pusimos cifras al efecto tractor de la universidad sobre la economía gallega y sobre las provincias de Pontevedra y Ourense. Y los resultados que ofrece este informe no solo ratifican la importancia económica, sino que evidencian con claridad el papel de la universidad como generadora de valor social para o conxunto da sociedade galega. Reflejan además una aportación sólida y sostenible al bienestar colectivo, a la generación de empleo de calidad, al desenvolvimiento social, a la igualdad de oportunidades y a la cohesión territorial.
Agradezco a los profesores Andrés Mazaira e Isabel Diéguez -que se ocuparon también de los trabajos anteriores- los hallazgos para abrir nuevas perspectivas y dotar a la UVigo de hermenéuticas documentales novedosas y útiles, que le servirán a la institución para seguir creciendo en reconocimiento y valoración social.
Con este trabajo, el CS crece también en su compromiso al servicio de la UVigo, con la rendición de cuentas, con la transparencia y con el afecto que necesita.
Y esta nueva universidad que viene no se sustancia sólo en sus conexiones y raíces sociales. Soy un convencido de que son las universidades quienes deberán salvarnos en términos competitivos, y conducirnos por el camino del desarrollo. Así que parece aconsejable redefinir la forma en que los mundos de la ciencia, de la universidad y de la empresa pueden y deben relacionarse, y establecer vínculos más estrechos entre ellos, para llevar a la sociedad los avances de la investigación, para ayudar a la productividad y competitividad de las empresas y para permeabilizar la formación que se imparte en las universidades a las necesidades, demandas y sensibilidades sociales.
Sobre el punto 2
La Comisión Económica ha diseccionado y reflexionado sin escatimar esfuerzos sobre las cuentas de la UVigo de 2024. No voy a quitarle tiempo ni argumentos a Juan Manuel Vieites, que lo explicará mejor, pero si quiero decir que son tiempos para ocuparse responsablemente de estos asuntos, de reconocer la buena disposición de la Xerencia con este Consello Social y sus peticiones, y de opinar con serenidad y rigor, lejos de contaminaciones electorales, utilizaciones interesadas o interpretaciones de parte en cualquier órgano o foro.
Al hilo de algunas informaciones periodísticas en las que se recogían elogios efectuados en el Claustro a la labor de la comisión económica por sus advertencias y reparos a determinadas actuaciones de la Gerencia, debo decir que las agradecemos, pero también agradecemos que no se descontextualicen. Y aclaro que el Consello Social no está ni estará nunca en esas distracciones, operaciones, estrategias o como se llamen, tan recurrentes en vísperas electorales. Nuestro objetivo será siempre al servicio de la universidad. Con la mayor eficiencia que consigamos y la mayor lealtad y discreción que podamos. Únicamente, repito, al servicio de la institución. Porque las personas estamos de paso. No nos busquen en otro sitio.
Y una vez más agradezco a la comisión económica sus resultados y sus aportaciones. Y los animo a seguir trabajando en la dirección acertada que han elegido.
Las nuevas leyes de Consejos Sociales
Me resulta obligado referirme al conflicto desatado por la nueva Ley de Consejos Sociales de las Canarias, aprobada la pasada semana, porque el pulso entre la CRUE y los rectores canarios de un lado, y la Consejos Sociales de otro está en un punto de alta tensión. La propia CRUE ha transmitido por carta al gobierno canario su preocupación y malestar porque entienden que la nueva ley menoscaba gravemente la autonomía universitaria y otorga excesos competenciales a los Consejos.
Para que se hagan una idea del ambiente, el rector de La Laguna ha declarado sentirse «decepcionado», porque se está auspiciando que los consejos sociales sean un consejo de gobierno paralelo, porque la nueva ley les impone «un control excesivo», que a su juicio repercutirá en un descenso de la competitividad con las privadas, que no tienen este tipo de control, ni del gasto ni de la aprobación de nuevos títulos.
Aunque mantiene abierta la vía del diálogo con el CS, avisa que «es evidente que hay un antes y un después: no se nos puede exigir la misma sonrisa antes que después de la aprobación de esta ley». Y añade que, si realmente sirve para que los CS conecten más con la sociedad, pide que hagan más convenios y capten más recursos externos: «Lo vamos a exigir, porque en los últimos 20 años, tan solo han logrado el 1% de todos los recursos que ha captado la universidad”. Munición de grueso calibre, sin duda.
Las dos únicas leyes aprobadas hasta ahora, en Valencia y Castilla-La Mancha fueron simples adaptaciones técnicas de la LOSU. Pero la de Canarias, muchos años después, ha despertado los viejos fantasmas de los rectores respecto a los Consejos Sociales. Una tensión declarada y pública, que se reflejó en el debate parlamentario, en los periódicos y en las declaraciones, con una hostilidad que creíamos superada.
Y en esas estamos. (Si tienen interés descarguen la ley canaria e interpreten ustedes mismos). La de Galicia, por cierto, aún está lejos. Pero llegará. A ver dónde nos coge.
Y no es un tema menor cómo desarrollará esa ley autonómica la LOSU en Galicia. Nos importa. Mucho. Y por muchas razones. Y les pongo un ejemplo:
El último claustro de la UVigo tenía en su orden del día este sugerente punto: Aprobación, se procede, da creación da Comisión para o estudo das novas titulacións e novos modos de docencia. Se abre un escenario tan necesario de abordar como necesitado de reflexión.
Al respecto, la LOSU establece la competencia del CS por medio de dos previsiones principales, la primera referida al conjunto de la oferta formativa y la segunda específica de las actividades de formación a lo largo de la vida (artículos 47.2.b) y 42.2.c):
La propia LOSU nos señala algunos ámbitos con los que deben operar los CS para promover el establecimiento de relaciones de la universidad con su entorno con el fin de impulsar la formación a lo largo de la vida: la investigación, la cultura y los egresados universitarios. Pues bien, la futura norma autonómica de desarrollo de la LOSU podría identificar de manera explícita estos terrenos como espacios para el trabajo de los CS.
Y quizá el CS debería integrarse (y así podría establecerse también en la legislación autonómica) en un Comité Asesor para detectar necesidades formativas.
Por otra parte, la puesta en marcha de nuevas enseñanzas oficiales es una actuación que afecta al desarrollo institucional de la Universidad, ámbito en el que el CS está llamado a participar por la propia LOSU, por lo que, con toda lógica, en el reiterado desarrollo de la LOSU, a la hora de establecer los procedimientos de implantación de nuevas enseñanzas oficiales, a los CS debería asignarles un papel lo más relevante posible.
Ya digo, estemos donde estemos cuando Galicia aborde el desarrollo de la LOSU, el Consello Social tendrá deberes y obligación responsable de implicarse en el proceso.
La UVigo, la 72ª mejor universidad del mundo
Y mientras el futuro espera, el optimismo se alimenta de las buenas noticias como que Vigo es la 72ª mejor universidad del mundo por la investigación e implementación de medidas relacionadas con las energías limpias y accesibles. La 72 entre 2.526 de 130 países, y la tercera de España, según el ranking de impacto 2025 de Times Higher Education, que mide los esfuerzos en el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). la sitúa como la tercera de España. En el referido a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, Vigo es la 78ª del mundo.
Y otro ranking, el de la Fundación CYD, en el ámbito de la Ingeniería Industrial, la UVigo, en ingresos por licencias y los contratos con empresas, administraciones e instituciones, es la segunda de toda España. Y en Ingeniería Electrónica y de Telecomunicación, también es también la segunda de España en transferencia de conocimiento, compartiendo el primer tramo de la clasificación con Politécnica de Cataluña y Valencia.
Apuntes finales
Y termino, con un pequeño apunte a una declaración del Rector sobre Medicina, en la que mantiene su apuesta por el acuerdo, pero termina diciendo que si finalmente en la balanza lo que pesan son los intereses localistas “yo defenderé los del sur de Galicia”. No teníamos dudas, Rector, como tampoco de que intentarás una fórmula negociada hasta el final, pero exponerlo de forma tan explícita reconfigura el escenario y el debate, y nos lleva a una nueva pantalla. La dialéctica como método tiene la virtud de anticipar intenciones y adelantar que las cosas pueden ser de modo distinto a como se prevén. Tiene importancia.
Finalmente quiero agradecer a María Ángeles García que haya aceptado representar al Consello Social en la Unidad de Diversidad de la UVigo. Su trayectoria profesional y, sobre todo, su sensibilidad personal y sus experiencias la convierten en la mejor representación que pudiéramos haber encontrado. Y, una mención al exmiembro del CS y exsecretario general de la universidad, Miguel Angel Michinel, que ha asumido la Delegación de Protección de datos de la UVigo. Vuelve a casa. Sea bienvenido.